miércoles 29 de agosto de 2007

Una noche fría

Una noche fría ha producido en mí un profundo desasosiego. Y un sueño ha sido el causante de dicho mal estar.

Cuando entraba en lo más profundo de mis sueños, y caminaba altivo por el mundo de fantasía que tantos años y trabajos me ha costado crear, una extraña figura ha aparecido frente a mí. Poco a poco su negra silueta se ha ido definiendo, para revelar con horror, que no era uno sino tres, los monstruos que me acechaban. Ya se que parecerá ridículo, pues tenían la forma de los muebles de mi casa, el armario, el espejo y la reja de mi ventana. Pero puedo asegurar que daban mucho miedo. Del armario salían muchas patas finas como las de las arañas y repiqueteaban en el suelo produciéndome escalofríos.

No se que querían, no se porqué aparecieron en mi sueño. Pero me han inquietado suficiente como para empezar este diario. Si más no, espero no volverlos a ver. Aunque había algo en ellos, más allá de la apariencia, que me resultaba muy familiar. Eso es lo que más me extraña de todo.

Ah, ayer acabé de leer el último de los libros de mi biblioteca. Sentí cierta tristeza cuando llegué a la ultima frase. Ahora me toca releer, creo que empezaré por "El poeta y la Muerte", que por algo es mi favorito.

Ahora me voy, el sol empieza a esconderse y ya no queda nadie en las calles. Otra noche más subiré a la montaña para recitar poemas y atraer la lluvia.

Bob The Rainmaker