lunes, 10 de septiembre de 2007

Noches de vigilia

La noche, que hasta ahora tenía por aliada, se ha convertido en un campo sembrado de intranquilidad. No dejo de preguntarme por qué aparecen en mis sueños esas crueles criaturas; de dónde saldrán.

Cuando despierto sobresaltado en mitad de la noche, huyendo de un lugar hostil y frío, no puedo evitar sentirme tremendamente solo. Es muy extraño, pues nunca un sentimiento así, había abordado mi corazón. Ayer pasé toda la tarde mirando por la ventana. Todos iban de un lado a otro, saludando a viejos amigos, sonriendo y charlando. No se por qué nunca antes me había fijado en ello.

Cuando salí de mi casa en dirección a la Montaña, ya no quedaba nadie en las calles. Hoy recité uno de mis poemas favoritos. Pertenece a un poeta llamado Bequer y habla sobre el viento y la mar. Me pareció muy extraño, a pesar de lo mucho que disfruté recitándolo, la lluvia no respondió con mi misma pasión.

Espero que esta noche mis sueños sean placidas fantasías. Y espero que los vuestros lo sean también.